miércoles, junio 13, 2007

MI VIDA EN MORELIA

La vida, a la larga, son sólo circunstancias
Borges

Hoy vi llorar a una mujer y pensé que era afortunada. Me trajo a mi escritorio unos papeles y cuando le pregunté qué pasaba tragó saliva, entornó los ojos y desvió la mirada, hizo un gesto, uno de esos gestos que dicen “ahora no…”, luego se fue caminando rápido con cierta lentitud en los huesos. Me dejó inquieto.

Ya ha pasado casi un mes desde que llegué a Morelia, un mes con más días de los acostumbrados, un largo mes con sus múltiples noches de pocas cobijas y amaneceres fríos.

No supe cómo pasó, quizá no quiero recordarlo. De un día para el otro me quedé en el aire, en el suelo, entre la tierra y la blanca claridad de la nada, volteando para atrás, hablando en voz baja del presente, casi desnudo de futuro, sin expectativas.

En un momento sólo tenía las pocas palabras que he escrito en estos años, palabras que bien a bien no sentía ni siquiera mías, de pronto me quedé incluso sin palabras, fracturado de los dedos y, porque no, de las ganas de seguir, lleno de incertidumbre, me quedé solo, hundido, solo…

Siempre he creído que el trabajo nos justifica, pero nunca he sido un fanático de trabajar, y desde la primera vez que lo leí, desde esa juventud que no se va pero que ya se divisa a cierta distancia, cuando leí un comentario de Mario Vargas Llosa sobre el trabajo alimenticio y el trabajo que te alimenta el alma, comprendí que los dos se complementan, aunque el primero sencillamente paga las deudas.

Creo que ya lo saben, estuve sin trabajar varios meses, estuve sin ninguno de los dos trabajos. Picando piedra aquí y allá, hablando, esperando también que el teléfono sonara, saliendo de casa con una sonrisa y regresando sin siquiera una mirada. Llega un instante que hasta mover los músculos de la cara cuesta fingir.

Lo sé, ni soy el primero ni soy el único ni lo seré: “eso le pasa a cualquiera”, eso me pasó a mí.

Una tarde sonó mi celular, cuando todavía entraban las llamadas y era la voz de un buen amigo, era la voz de Pascual que me decía, que me preguntaba con desparpajo que qué chingaos hacía. Yo la verdad ya había perdido las esperanzas con él y con cualquiera, estaba pensando sencillamente en no sé… le dije que me disponía a seguir viviendo y a rogar por esa pequeña cosa que te puede hacer levantar, le dije que esperaba su llamada.

-Pues ya está, prepárate porque te vienes conmigo, ya se abrió la posibilidad.- Me dijo con un tono que me sonó mágico.

La propuesta era clara: trabajaría con él en un área operativa, cuesta creer que con uniforme, en una ciudad desconocida y en algo que en mi vida hubiera imaginado, hasta me visualicé como Pedro Infante, pero ahora las cosas han cambiado.

En este poco tiempo ese primer proyecto se acabó, todo fue llegar y organizar papeles, escribir proyectos, revisar pendientes para que otra fuera la tarea encomendada, y qué les puedo decir, estoy en mi elemento, atrás de un escritorio, con una computadora, una ventana que da a una ciudad que ya no me parece tan extraña, a la que veo con otros ojos y sencillamente es bella.

¿Pero recuerdan que hoy vi a una mujer llorar?

Sucede que ella se sintió desplazada, pero la realidad es que como todos o casi todos, trabaja por necesidad.

Ella me dijo que no le reconocen lo que hace, que pasa horas y más horas en la oficina, que le dijeron algo sobre echarle ganas para trabajar, fueron lágrimas porque en lugar de regaño esperaba un reconocimiento, fue ese sentimiento que aparece cuando crees que mereces más por lo que haces y los demás no lo ven.

Así pasa, le dije, y desafortunadamente le puede ocurrir a cualquiera, pero lo importante es que tiene la oportunidad de demostrar lo contrario, no fue un buen consuelo, lo sé, pero dentro de mí supe que ella siempre tendrá la posibilidad de llorar y desahogarse, y hay quienes tienen pocas cobijas y amaneceres fríos, donde sin embargo ya se vislumbra el sol.

Aquí en Morelia.

7 Comentarios:

Blogger cieloazzul dice...

Hombres de poca fé.....
que en Morelia no hay cieloazzul?
si al levantarte miras hacia ese universo que te abraza... entenderías que para poder merecer a veces hay que valorar... y ahora que lo haces mi pequeño Ce es posible que sonrías, que encuentres tu rosa de los vientos y avances a paso firme por lo que seguramente será un trabajo que te hará destacar y sobresalir como siempre lo has sabido hacer....
Que se te extraña siempre... lo sabes...
que ahora estás allá... y siempre estarás acá.... que no lo olvides...
TQM...
Bienvenido a la Productividad...:D
te beso de puro gusto;)

10:27 p. m.  
Blogger cieloazzul dice...

cachis!!!!
tienes otra casa!!! ujna casa chica será!!
que no sirve mi llave para entrar!!!
jooo!
jajajaa besos otra vez...

10:30 p. m.  
Blogger Sinvoz dice...

Vi uno de tus escritos en otro blog, y me dije tengo que entrar al suyo... aqui me tienes, orgullosa de mi decisión

Saludos

2:08 p. m.  
Anonymous Ce dice...

Siempre con esa alegría que desborda querida Cielo, que hasta contagias a los solitarios, pues nada que casa chica, un experimento fallido, eso es todo, esa cosa pícara de buscar lo que no encuentro en ninguna parte.

Eres una personita muy especial.

Lo sabes.

Cuídate mucho, voy a procurar no ausentarme tanto, pero ya ves.

******

Amiga sinvoz, gracias por pasar ¿un escrito en otro blog? mira lo que son las cosas, es un gusto que te haya agradado lo que encontraste aquí, ya me di una rápida escapada a tu casa, volveré cuando no haya ojos indiscretos.

Te mando muchos saludos malagueña salerosa.

7:20 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

Que las aguas retornen a sus causes, que la vida te sonría y que tú sonrías a la vida.
Mis mejores deseos y mi reconocimiento por tu talento.

2:09 p. m.  
Blogger flor dice...

Ce, mirá que todos los días te disfruto al leer, pero hoy mismo me has llegado bien dentro.

En este momento estoy sentada en el escritorio de la oficina en la que trabajo, atrás de la computadora, ordenando papeles.

Y, ¿sabés qué? Yo también lloro de cuando en cuando porque acá no soy feliz y porque no me siento valorada.

Te abrazo, amigo, bien cerca.

9:38 a. m.  
Blogger Ce pequeño dice...

Hay anónimos que parecen no serlo, y que cuando los lees puedes semtirlos tan cercanos.

Tú eres uno de ellos.

Siempre serás bienvenido o bienvenida, gracias por lo que piensas, y sí las aguas parecen estar alineándose en su curso, pese a las constantes lluvias.

*******

Querida Florecita, he ido a tu casa y no has escrito, pero yo qué puedo decirte, ni con que cara.

Mira que tendría que ser un papafrita, como diría la entrañable Mafalda.

Vales mucho, pero si el llanto te consuela también eso es una salida, sólo que déjalo ir, deja que se vaya ese mal sentimiento.

Sé feliz, y si yo puedo ayudarte ni lo dudes, cada día pienso y creo que las amistades a distancia son posibles, me atrevería a decir, ahora que estoy solo, que son las más reales.

Recibe también un gran abrazo igual de cercano, sin distancias de por medio.

Voy pronto a visitarte.

10:12 a. m.  

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